Publicado por Guillermo en junio - 9 - 2012

Por Guillermo Di Pietro.

El conjunto de las Variaciones no profesan una estética determinada. O bien, profesan la estética de la posmodernidad.

En Durazno sangrando se hace explícita la relación de esta melodía con la Gymnopédie Nº 1 de Erik Satie. Se introduce así la idea de obra cíclica y obra mínima. Para ir y Ekathé extienden este concepto. En Por hay un permanente cruzamiento con la Pieza Nº V de las Seis Piezas para Piano op. 19 de Arnold Schoenberg, todas estas atonales. Los libros de la buena memoria puede remitir, en su sonoridad modal, a ciertos Preludios de Debussy. En Plegaria para un niño dormido y Laura va, el acento está puesto sobre la sustitución y agregado de acordes. Esta técnica es conocida como rearmonización. Lo mismo ocurre en Alma de diamante, donde el devenir de la armonía y de la melodía va sucediendo casi de manera simultánea, poniendo en un mismo plano lo vertical (plano armónico) y lo horizontal (plano melódico). El estímulo de esta idea proviene, en mi caso, de Bill Evans. En Jazmín convergen dos de las ideas principales que se manifiestan a lo largo de la grabación: lo estático y lo móvil. A mi entender, Preciosa dama azul no requiere comentarios.

Viernes 3 am y Total interferencia introducen la isocronía. Promesas sobre el bidet elabora una especia de ostinato que permanece indiferente a los cambios armónicos de le versión original. Algo similar sucede en No soy un extraño, puede ser entendido como un estudio en el cual cada nota de la melodía (sobre todo la sección central) es “analizada” por la insistente repetición de una nota del “acompañamiento”. De esta manera se generan juegos de tensión y reposo. Quizás por qué, Inconciente colectivo y Quiero ver, quiero ser, quiero entrar intentan ampliar la paleta armónica que se encuentran en los originales. La sonoridad de Canción para mi muerte, con sus yuxtaposiciones y dislocaciones armónicas, intenta traer el perfume de algunas versiones de Keith Jarret sobre standards de jazz, quien, a su vez, nos acerca a ciertos Preludios de Shostakovich. Tango en segunda, Eiti-Leda e Ituición simplemente evocan el gesto melódico original. La versión de Constant concept, como su original, excede los límites. En este caso acudiendo al encordado se pretende generar un clima análogo al conseguido por el autor. De mí quizás sea la más abstracta de estas versiones. Si bien todos los elementos con los cuáles se discursa son tomados de esa canción, éstos aparecen violentamente modificados. Algunas veces irreconocibles. Separata intenta inscribirse dentro de la tradición, junto a Insensatez de Jobin y a Exit Music (For a film) de Radiohead, de las canciones tributarias del Preludio op.4 Nº2 de Chopin. Esta versión exacerba esa deuda. Filosofía barata y zapatos de goma consigue una suave textura en el “acompañamiento” mediante la modificación de las armonías originales. Hacia el final se introduce la coda de Otoño porteño de Piazzolla. Plateado sobre plateado (Huellas en el mar) ensaya una bitonalidad entre los aspectos melódicos y armónicos. Si bien la idea técnica es estimulada por Stravinsky, la sonoridad proviene del Nocturno Nº1 del libro IV de los Microkosmos de Béla Bartók. Desarma y sangra aparece fiel a su original.

En Tres agujas se ensaya una especie de caleidoscopio sonoro a partir de la aparición y encubrimiento de la melodía original. Dejaste ver tu corazón bordea constantemente la melodía y las armonías propuestas por su autor hasta llegar a presentarlas, casi, literalmente. Algo similar sucede en Yo vengo a ofrecer mi corazón, con la diferencia de que esta vez la armonía es reemplazada por una nota pedal, esa simplificación del ostinato. Ciudad de pobres corazones (con algunos guiños pugliesianos) intenta traducir el clima de la canción a su posible correlato pianístico. En Parte del aire y Hay otra canción las melodías son presentadas de una manera muy clara y están acompañadas por armonías ausentes en las versiones originales. Luego aparecen variaciones melódicas y algunos desvíos armónicos, ambos surgidos de improvisaciones. Giros propone una versión libre donde la melodía se va distorsionando en sus constantes repeticiones. Instant-táneas intenta ser una versión pianística (en el sentido clásico-romántico del término) de su modelo original. Tomando como referencia las dos ideas melódicas (Estrofa-Estribillo) que propone Carabelas nada aquí se desarrolla una improvisación sobre cada una de ellas. Ambas se despliegan como un reflejo difuso, y en ocasiones directamente opaco, de su imagen inicial.

La escucha de estas versiones implica, como siempre, una colaboración y una complicidad.