Publicado por Guillermo en junio - 9 - 2012

Por Guillermo Di Pietro.

a) La palabra Variaciones hace referencia a uno de los procedimientos clásicos de ordenar las partes de un todo. El nombre completo sería Tema con Variaciones. Este procedimiento, quizás, se haya originado por la costumbre de repetir varias veces una melodía evitando declinar el interés mediante la introducción de ornamentos y otras adiciones. Así como el Tema, cada Variciación debe ser coherente en sí misma y poseer “autosuficiencia” formal.

b) En la música de tradición popular la interpretación tiene un papel fundamental y en muchos casos define a la obra como tal. Podría decirse, incluso, que la interpretación es la obra.
El título de una canción suele decir muy poco. Puede ser apenas el esquema sobre el cual el intérprete plasmará sus ideas. Un fondo sobre el cual proyectar figuras. El tango “La cumparsita”, por ejemplo, son tres objetos bien distintos en las versiones de Salgán, Piazzolla y Gandini. Aparecen en estos casos figuras que pueden ser una evocación, a veces muy lejana, de la melodía (Piazzolla), de los gestos rítmicos (Gandini), o bien pueden citar, bordear o debatir con ese fondo (Salgán). Figuras que enmascaran, deconstruyen, acercan o marcan distancias y que, de tan distintas que resultan con respecto a las esperadas, podrían llamarse de otra manera. Pero no. Así, se busca tensar el modelo, interrogarlo.

c)Si bien es cierto que los músicos clásicos tomaban canciones de la tradición popular para componer sus obras y que los músicos populares indagaban en procedimientos de la tradición clásica, no es menos cierto que hasta la primera mitad del siglo XX había un modo de pensar, una manera de interpretar y unos canales de circulación que marcaban territorio.
Sin embargo, en adelante, y como un fenómeno inédito hasta entonces, los límites de esos territorios se hicieron difusos. Los standards interpretados por el quinteto de Miles Davis en los sesenta y sus búsquedas sonoras en los setenta, la inclusión y redefinición del ruido y el silencio en John Cage, las innovaciones dentro de la forma canción en los Beatles a partir del ´66, la constante ida y vuelta entre la improvisación y lo escrito en Stockhausen, y los conciertos improvisados de piano solo de Keith Jarrett, son apenas algunos ejemplos de difuminación de límites. La claridad con que algunos músicos comienzan a ver en un territorio que se devela borroso hace estallar estructuras que contenían y caracterizaban obras precedentes. Es en este contexto, por ejemplo, que la música popular comenzó a prescindir de la elocuencia de la frase y que en la música clásica el compositor pasó a ser uno de los hacedores posibles, junto al intérprete y al público, de la obra.
Es así como el cuestionamiento estético y la consecuente deconstrucción de espacios que hasta la primera mitad del siglo pasado aparecen como naturalmente dados abren un ilimitado territorio de posibilidades.